Presidenta interina de Bolivia bajo fuego cruzado de opositores y aliados

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, se encuentra este martes bajo fuego cruzado, en momentos en que la oposición fiel al exmandatario Evo Morales demanda su renuncia y sus propios aliados le exigen convocar elecciones generales a la brevedad posible.

En este marco conflictivo y de múltiples presiones, la Iglesia católica mantiene un espacio de diálogo con oficialistas y opositores para acordar la elección de autoridades electorales y la convocatoria a nuevos comicios, luego de que denuncias de fraude en las presidenciales del 20 de octubre desencadenaran la actual crisis.

Cocaleros seguidores de Morales, quien renunció y está asilado en México desde hace una semana, se enfrentaron el lunes con militares y policías en la región de Cochabamba (centro), en su afán por continuar su ruta a La Paz, sede del poder Ejecutivo, para buscar la dimisión de la mandataria interina.

Los incidentes se registraron en las afueras de la ciudad de Cochabamba (400 km este de La Paz), después de otros violentos choques en el poblado cercano de Sacaba, que dejaron el viernes pasado nueve labriegos muertos. Los cocaleros salieron días antes de la región del Chapare, bastión inexpugnable de Morales, para pasar a Cochabamba y terminar en La Paz.

El lunes, enfurecidos por la muerte de sus compañeros, los seguidores de Morales intentaron entrar a la ciudad por la fuerza, pero fueron dispersados con bombas lacrimógenas y vehículos blindados, mientras la multitud respondía con piedras.

"Vamos a seguir intentando llegar (a Cochabamba) hasta que lo logremos. Aquí nadie se rinde", dijo el campesino Ronald Cruz, de 37 años, en la protesta.

En la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, persiste un bloqueo de calles y el cerco a la planta distribuidora de carburantes de Senkata, lo que ha provocado la escasez de combustibles y víveres.

Y en La Paz, indígenas aymaras replicaron sus marchas, haciendo detonar petardos, bajo una férrea vigilancia policial, y dijeron que repetirán esta semana sus manifestaciones.

La consigna de todos ellos es la misma: la salida de Áñez, a quien consideran ilegítima y la vuelta al poder de Morales, de 60 años y quien gobernó por casi 14.

En casi un mes de conflicto, la crisis suma al menos 24 muertos.

Presidenta interina de Bolivia bajo fuego cruzado de opositores y aliados

Presidenta interina de Bolivia bajo fuego cruzado de opositores y aliados

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, se encuentra este martes bajo fuego cruzado, en momentos en que la oposición fiel al exmandatario Evo Morales demanda su renuncia y sus propios aliados le exigen convocar elecciones generales a la brevedad posible.

En este marco conflictivo y de múltiples presiones, la Iglesia católica mantiene un espacio de diálogo con oficialistas y opositores para acordar la elección de autoridades electorales y la convocatoria a nuevos comicios, luego de que denuncias de fraude en las presidenciales del 20 de octubre desencadenaran la actual crisis.

Cocaleros seguidores de Morales, quien renunció y está asilado en México desde hace una semana, se enfrentaron el lunes con militares y policías en la región de Cochabamba (centro), en su afán por continuar su ruta a La Paz, sede del poder Ejecutivo, para buscar la dimisión de la mandataria interina.

Los incidentes se registraron en las afueras de la ciudad de Cochabamba (400 km este de La Paz), después de otros violentos choques en el poblado cercano de Sacaba, que dejaron el viernes pasado nueve labriegos muertos. Los cocaleros salieron días antes de la región del Chapare, bastión inexpugnable de Morales, para pasar a Cochabamba y terminar en La Paz.

El lunes, enfurecidos por la muerte de sus compañeros, los seguidores de Morales intentaron entrar a la ciudad por la fuerza, pero fueron dispersados con bombas lacrimógenas y vehículos blindados, mientras la multitud respondía con piedras.

"Vamos a seguir intentando llegar (a Cochabamba) hasta que lo logremos. Aquí nadie se rinde", dijo el campesino Ronald Cruz, de 37 años, en la protesta.

En la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, persiste un bloqueo de calles y el cerco a la planta distribuidora de carburantes de Senkata, lo que ha provocado la escasez de combustibles y víveres.

Y en La Paz, indígenas aymaras replicaron sus marchas, haciendo detonar petardos, bajo una férrea vigilancia policial, y dijeron que repetirán esta semana sus manifestaciones.

La consigna de todos ellos es la misma: la salida de Áñez, a quien consideran ilegítima y la vuelta al poder de Morales, de 60 años y quien gobernó por casi 14.

En casi un mes de conflicto, la crisis suma al menos 24 muertos.


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