En Booze Cooperativa, un café bohemio del centro de Atenas, los ceniceros azules, como los tableros de ajedrez, forman parte de la decoración. Los clientes, sentados ante largas mesas de madera, fuman un cigarrillo tras otro pese a la ley antitabaco de 2002.

El propietario del local, Nikos Louvros, defiende resueltamente el cigarrillo. En 2009 incluso lanzó su propio partido para las municipales, denunciando "el fascismo de la ley antitabaco".

No es el único. Al menos el 72% de los restaurantes de Grecia son para fumadores, un récord en Europa, según el Eurobarómetro de 2017, en un país en el que el 37% de la población se declara fumadora habitual, el nivel más alto de la Unión Europea.

Maria Triantafyllou, de 36 años, no tiene ningunas ganas de renunciar al tabaco en el restaurante. "Cuando voy con mis amigos a un café o a un bar pasó horas allí, y para mí ese momento tiene que ir acompañado de un cigarrillo. Es una costumbre que me costaría abandonar si la ley antitabaco se respetara verdaderamente", admite.

Frente al caso omiso hacia la ley, algunos alcaldes y grupos ciudadanos se están movilizando para hacer cambiar las costumbres y convencer a los restaurantes, cafés y bares de que habiliten zonas para no fumadores.

"Cuando un turista viene a Grecia, se fija en la luz cegadora, el mar cristalino, los sitios arqueológicos excepcionales... y las tabernas llenas del humo del tabaco", recalca con ironía George Balafoutis, que en 2017 creó el portal akapnos.gr, que localiza bares, cafés y restaurante para no fumadores en todo el país. Ya tiene registrados más de 400 establecimientos.

Balafoutis vivió una temporada en Nueva York, donde está prohibido fumar en todos los restaurantes y cafés. Pero hace un par de años, cuando regresó a Grecia, le costaba asumir que la ley antitabaco no se respetara. "íSe han publicado tantos estudios médicos sobre el tabaquismo pasivo, que no es posible dejar que los fumadores dañen la salud de las embarazadas, de los niños, de los otros comensales!", exclama.

- Fumar ya no se lleva

La plataforma que creó funciona con una decena de voluntarios que piden una declaración escrita a los propietarios en la que confirmen que el tabaco está estrictamente prohibido en los espacios cerrados.

Los clientes también pueden documentar los establecimientos para no fumadores y avisar al sitio si algún local de la lista no respeta la ley antitabaco, para que el portal lo compruebe.

"Los comerciantes tienen miedo de perder a clientes fumadores; los políticos, de perder votos. Y es por eso que esto no constituye un verdadero objeto de debate antes de las municipales" de finales de mayo, considera.

Pero para Lila Andreadaki, una voluntaria de akapnos.gr desde sus inicios, "los restaurantes o bares que registramos atraen a una cierta clientela justamente porque respetan a los no fumadores". Según ella, "la sociedad griega evoluciona, se preocupa por su salud, por su modo de vida, su alimentación" y para muchos griegos, "fumar ya no es tan 'cool'".

- Falta de prevención

Según la ley griega, un fumador sorprendido en flagrante delito en un lugar público o en el espacio cerrado de un bar o de un restaurante puede ser multado con entre 50 y 500 euros, y los propietarios de un establecimiento que infrinja la norma, con entre 500 y 1.000 euros.

"Pero los controles de la policía, a la que le faltan efectivos, son muy pocos", admite Giorgos Kavvatha, vicepresidente de la confederación de comerciantes. Y lo mismo ocurre con las multas, que apenas se imponen. "Muchos comerciantes prefieren arriesgarse y no aplicar la legislación".   Kavvatha lamenta que no haya más prevención. "Al contrario que en otros países, hay muy poca publicidad denunciando los estragos del tabaco, pocas intervenciones de especialistas en los entornos escolares".

Sin embargo, algunos ayuntamientos decidieron reforzar su cuerpo de policía municipal y hacer de la lucha antitabaco una prioridad. En diciembre de 2017, la ciudad de Trikala (centro) decidió "apagar el cigarrillo". Meses después, en febrero de 2018, la ciudad vecina de Larissa siguió sus pasos.

El 29 de marzo, Yannis Boutaris, alcalde de Salónica -segunda ciudad del país- anunció ante la prensa que la policía iba a "poner multas" y "aplicar más estrictamente la ley antitabaco" en cuanto acabara la Pascua ortodoxa, a finales de abril.

"Somos el único país del mundo en el que las leyes no se aplican porque no nos gustan, las cosas no pueden seguir así si queremos una ciudad mejor", advirtió.

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