Hace 24 años Panchi Maldonado comenzó a marcar huella en Bolivia cuando tomó un atajo para ofrecer al país una oferta musical distinta a la de los grupos de rock que entonces proponían como oferta principal covers.  

Trabajó en una alquimia musical que denominó justamente Atajo y mezcló el rock, el blues, la cumbia y otros géneros con los ritmos bolivianos. Entonces nacieron canciones tan pegajosas y exitosas como De Satélite a la Pérez (1998), Que la DEA no me vea (1998), Pulga presidente (2004), Morenada al corazón (2005) o la Cumbita del Rockerón (2016).

Quedaron plasmadas en los 13 álbumes que grabó el grupo en esos años y llegaron a miles de fans en conciertos que el grupo ofreció en América Latina y Europa.

En 2017, tres años antes de que la pandemia del coronavirus comience a cambiar nuestras vidas y a replegar a los músicos de todo el mundo, Panchi dejó el país para asentarse en Estocolmo, la capital de Suecia, y luego en Blentarp, una hermosa población situada en el municipio de Sjöbo, condado de Skåne.

Allí Atajo se reconstruyó con músicos de ese país, la mayoría de ellos de Lund, una de las ciudades más antiguas e importantes de Suecia, localizada en el municipio homónimo, al sur de la provincia de Escania.

Con ellos Atajo se presenta este sábado a las 18.30 en el Festival Mossagården, en Veberöd, un evento ecológico al aire libre que se realiza desde hace 11 años y que dura tres días.

Panchi hizo conocer este jueves la buena nueva en su cuenta oficial en Facebook, que acompañó con una entrevista que le hizo el periódico Sydsvenskan, donde cuenta justamente el recorrido de Atajo y revela que estudia con intensidad el sueco para cantar canciones en ese idioma.

La historia continúa.

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