La Universidad de Oxford, de Estados Unidos, anunció este sábado en un comunicado que reanuda los ensayos clínicos de su vacuna experimental contra el COVID-19, tras suspenderse porque una de las voluntarias de Reino Unido presentó efectos adversos.

El 6 de septiembre, la institución y su socio industrial, la farmacéutica británica AstraZeneca, decretaron una pausa a los ensayos clínicos en todos los países en los que se llevan a cabo, es decir Reino Unido, Brasil, Sudáfrica y EE UU, para que un comité independiente revise el caso de la voluntaria vacunada con sospechosa de inflamación de la médula espinal a causa del medicamento.

La universidad recordó que en este ensayo participan unos 18.000 voluntarios y aseguró que “es esperable que algunos se encuentren mal y hay que analizar minuciosamente cada caso para garantizar la seguridad”. El grupo de expertos de dicho comité y la agencia reguladora británica recomendaron reanudar las pruebas, por el momento solo en el Reino Unido, señala el diario español El País.

La vacuna experimental de Oxford está elaborada con un adenovirus del resfriado común de los chimpancés y modificado con información genética del nuevo coronavirus para entrenar al sistema inmune de las personas vacunadas sin riesgo de sufrir COVID-19.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo ya hay 35 vacunas experimentales que se prueban en humanos y nueve de ellas están en la recta final; la de Oxford es una de las más avanzadas.


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