Este miércoles, el vicepresidente Edmand Lara ha decidido formalizar una denuncia penal contra el presidente de YPFB, Yussef Akly, exigiendo su aprehensión inmediata.
La acusación de Lara no solo contradice el desmentido oficial que Akly emitió horas antes, sino que eleva la cifra del presunto daño económico a $us 12 millones en lo que va de la gestión.
Desde las puertas de la Fiscalía Departamental de La Paz, Lara se mostró implacable. Mientras el presidente Rodrigo Paz mantiene un silencio prudente, su segundo al mando ha tomado la bandera de la fiscalización punitiva, acusando a la estatal petrolera de favorecer a la multinacional Trafigura con contratos inflados.
Según Lara, el sobreprecio no es de $us 3,1 millones, sino de $us 4 millones mensuales. «En estos tres meses le han robado al país 12 millones de dólares», sentenció. Además, aseguró poseer los contratos firmados que Akly negó públicamente esta mañana. “Estamos presentando como prueba lo que él mismo ha firmado. Eso es delito”, afirmó Lara, desestimando la versión de que se trataba de simples «ofertas».
Al ser consultado sobre la posible complicidad del presidente Rodrigo Paz, Lara evitó un ataque directo pero dejó una advertencia y aseguró no ser «enemigo del Presidente», sino de la corrupción, aunque advirtió que si la máxima autoridad conocía estos hechos y no actuó, la opinión pública deberá juzgarlo.
Este movimiento de Lara coincide con la renuncia de Margot Ayala en la ANH, configurando un escenario donde las dos instituciones encargadas del combustible están en llamas.





