Bolivia, 9 de enero de 2026. El conflicto social en rechazo al Decreto Supremo 5503 ingresó a una fase de expansión territorial, con un aumento sostenido de los puntos de bloqueo y una concentración estratégica en corredores clave del occidente del país, especialmente en el eje La Paz–El Alto, según reportes oficiales y sindicales.
De acuerdo con la última actualización del mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras, a las 08.11 de este viernes se registran 43 puntos de bloqueo a nivel nacional, el número más alto desde el inicio de las movilizaciones impulsadas por sectores afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB).

El mayor impacto se concentra en el departamento de La Paz, donde los bloqueos afectan rutas interdepartamentales, accesos fronterizos y vías urbanas. En El Alto, se interrumpió completamente la circulación hacia Copacabana, Desaguadero, los Yungas y Oruro, además de puntos neurálgicos dentro de la urbe, como avenidas troncales y cruces comerciales.
En este contexto, el denominado “bloqueo de las mil esquinas” trasladó el conflicto desde las carreteras rurales hacia el espacio urbano, con peatones, comerciantes y pasajeros como los principales afectados.
Terminales paralizadas y rutas alternativas saturadas
Como efecto directo del cierre de carreteras, las terminales de buses de La Paz y El Alto suspendieron de forma temporal las salidas al interior del país. Situaciones similares se reportaron en Cochabamba, donde las rutas hacia Occidente permanecen cerradas, y en Santa Cruz, desde donde el tránsito interdepartamental se ve obligado a utilizar carreteras antiguas ante bloqueos en Yapacaní y Puente Ichilo.
El transporte interprovincial, el abastecimiento de combustibles y el traslado de alimentos comenzaron a registrar demoras, mientras algunos puntos de tensión derivaron en enfrentamientos aislados entre vecinos y manifestantes.
Un conflicto sindical con lectura territorial
Los sectores movilizados —mineros, magisterio urbano y rural, campesinos Tupac Katari y cocaleros del Trópico de Cochabamba— mantienen una posición común: la abrogación total del Decreto Supremo 5503. En regiones como El Alto, Chapare, San Julián y Yapacaní, la protesta se sostiene sin apertura a ajustes parciales, consolidando una presión territorial prolongada.
Desde la COB se ratificó que no existe ningún preacuerdo con el Gobierno y que cualquier modificación parcial del decreto no responde al mandato de las bases. En paralelo, el Ejecutivo reiteró su disposición a dialogar, aunque mantiene como línea no negociable la eliminación de la subvención a los combustibles, eje central del decreto.
Escenario abierto y presión acumulada
Con seis de los nueve departamentos afectados por bloqueos y un aumento diario de puntos de interrupción, el conflicto ingresa en una etapa donde el impacto logístico y económico comienza a ser tan relevante como la disputa política de fondo.
Mientras el Gobierno anunció la reanudación del diálogo con la dirigencia cobista para esta jornada, el país enfrenta una transitabilidad fragmentada, con costos crecientes para la población y sin una salida inmediata a la vista.
(09-01-2026)





