Bolivia vive horas de despedida para David Santalla, ícono del teatro y el cine nacional, cuyos restos ya se velan desde anoche en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, en el centro de la ciudad de La Paz.
El féretro llegó a la sede de gobierno procedente de Sucre, ciudad donde el actor pasó sus últimos días y donde falleció la tarde del sábado 21 de febrero, a los 86 años, mientras se encontraba internado en el Instituto Chuquisaqueño de Oncología. El traslado aéreo se realizó hasta el El Alto, desde donde partió una caravana rumbo al Teatro Municipal.
Una despedida acompañada por la gente
La caravana fue encabezada por el camión emblemático de la película Mi Socio, símbolo de uno de los personajes más recordados de Santalla. El recorrido se realizó por la autopista La Paz–El Alto, bajo una tenue lluvia. En inmediaciones del Teatro Municipal, cientos de personas aguardaron la llegada del féretro, muchas de ellas con pañuelos blancos en alto y celulares encendidos para registrar el momento.
Al arribar la caravana, cerca de las 20.00, una banda interpretó una marcha fúnebre. El ataúd fue cargado por su hijo y familiares, ingresando al auditorio en medio de aplausos, lágrimas y expresiones de reconocimiento como “gracias, maestro”, pronunciadas por varios de los asistentes.
Homenajes previos en Sucre
Antes de su traslado a La Paz, Santalla fue despedido en Sucre con exequias en un teatro local y una misa en la Catedral Metropolitana, donde seguidores, artistas y ciudadanos acudieron para rendirle el último adiós. En esa ciudad, la Gobernación de Chuquisaca habilitó el Salón de los Espejos para una capilla ardiente, en reconocimiento a su trayectoria artística de más de seis décadas.
Su esposa, Sandra Saavedra, relató que, en las últimas horas de vida del actor; este escuchó mensajes y llamadas de sus seguidores, aunque ya no pudo responder debido a su estado crítico. Recordó además una frase que él repetía con frecuencia: “No quiero que me olviden”.
Trayectoria y legado
David Santalla nació el 16 de agosto de 1939 en la ciudad de La Paz. A lo largo de más de 60 años de carrera, se consolidó como una de las figuras fundamentales del teatro, el humor y el cine boliviano, creando personajes que marcaron generaciones, como La Imilla, Don Enredoncio, Salustiana y Doña Eduviges, entre muchos otros.
Participó en películas emblemáticas del cine nacional, entre ellas Mi Socio, y desarrolló una propuesta teatral cercana al público, sin distinciones sociales ni económicas, lo que le permitió construir un vínculo directo con la población.
Desde las redes sociales, miles de personas expresaron su reconocimiento al artista, destacando su aporte a la cultura y su capacidad de llevar humor y reflexión a los hogares bolivianos.
Reconocimientos póstumos
El alcalde de La Paz, Iván Arias, anunció la instalación de un monumento de bronce en la plaza situada frente al Teatro Municipal, como homenaje permanente a la trayectoria de Santalla y a su aporte a las artes escénicas.
Autoridades nacionales y locales coordinaron los actos protocolares para que la población pueda despedirse del actor en el principal escenario del teatro boliviano, donde continuará el velatorio.
La partida de David Santalla deja un profundo impacto en la cultura nacional y un legado que, como lo expresaron sus seguidores, seguirá vivo en la memoria colectiva del país.
(23-02-2026)





