Tras el optimismo inicial generado por la liberación de los mineros detenidos, el Gobierno nacional y la Central Obrera Boliviana (COB) han postergado la reanudación de su mesa de negociaciones hasta las 14.00 de este jueves, prolongando un cuarto intermedio que debía concluir originalmente durante la mañana.
El retraso, confirmado por la viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, sugiere que ambas partes se encuentran en un intenso proceso de consultas internas antes de abordar los puntos más «espinosos» del Decreto Supremo 5503.
La postura del Ejecutivo se mantiene firme en lo estructural. Barrientos fue enfática al señalar que, si bien el equipo del presidente Rodrigo Paz está dispuesto a matizar la redacción de ciertos artículos para aplacar el descontento sindical, no habrá una marcha atrás en la esencia de la norma.
“Vamos a modificar algunos artículos, pero no se cambiará el espíritu del decreto”, advirtió la viceministra.
En tanto, el Gobierno ha adoptado una postura de tolerancia vigilada hacia las movilizaciones. Barrientos señaló que las protestas pueden continuar «siempre y cuando no se vulneren derechos de otros sectores ni se generen pérdidas económicas», una premisa difícil de sostener en un país donde los bloqueos de carreteras ya están afectando el suministro de productos básicos en el eje troncal.
Para la COB, liderada por Mario Argollo, estas horas de espera son críticas. La dirigencia utiliza el tiempo para coordinar con los comités de huelga en los puntos de bloqueo.





