El presidente Rodrigo Paz ha dado hoy el primer paso para «restaurar la confianza en el sistema bancario boliviano». Aprovechando su visita a la Villa Imperial para el lanzamiento del Bono PEPE, el mandatario presidió la entrega física de billetes de dólares estadounidenses a las primeras familias beneficiarias de un plan de devolución que alcanzará, en esta etapa inicial, a 75.000 hogares con ahorros de hasta $us 1.000.
La medida busca cerrar una de las heridas más profundas dejadas por la administración anterior: la imposibilidad de los ciudadanos de retirar sus ahorros en la moneda original, una restricción que muchos calificaron como un «corralito» de facto.
Desde las cajas de un banco en Potosí, Paz fue enfático al señalar que los ahorros de la población fueron «incautados» para financiar la subvención de hidrocarburos durante la crisis de divisas de 2023-2025.
“Estamos empezando por los más necesitados. El anterior gobierno capturó sus dólares para comprar gasolina y diésel, privándolos de su esfuerzo. Hoy revertimos esa injusticia”, afirmó el Presidente, flanqueado por ciudadanos que recibieron sus billetes tras meses de espera y retiros cuentagotas en moneda nacional.
El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, explicó que esta devolución de hasta $us 1.000 es solo el comienzo de un cronograma que se ampliará «progresivamente» en los próximos meses, conforme las reservas internacionales y la nueva política de hidrocarburos estabilicen el flujo de caja del Estado.
Tras el primer trámite de devolución, la autoridad compartió a través de su cuenta en X el siguiente mensaje: “Fui testigo de algo que no se olvida: las lágrimas de la primera persona a la que le devolvimos su dinero. Había alivio y esperanza”.
Si bien la devolución se limita por ahora a montos pequeños, el mensaje que el Gobierno pretende dar es que el dólar ha dejado de ser un bien incautado por el Estado para volver a ser un derecho del ahorrista. El reto ahora será mantener el flujo de divisas para cumplir con los ahorristas de medianos y grandes capitales que aún aguardan su turno.





