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Goni advierte de una nueva crisis económica en Bolivia a 40 años del histórico Decreto 21060

Goni observa una diferencia crucial: mientras que la crisis del estaño fue causada por el mercado internacional, la actual es producto de un "crimen económico" perpetrado por el partido de gobierno, MAS, en casi dos décadas.

A 40 años de la promulgación del Decreto Supremo 21060, el expresidente Gonzalo ‘Goni’ Sánchez de Lozada ha roto su silencio desde el exilio en Washington para alertar sobre la «grave crisis» económica que Bolivia enfrenta nuevamente. En una carta, el exmandatario insta a reflexionar sobre las lecciones de la historia para evitar repetir los mismos errores.

El 29 de agosto de 1985, el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro lanzó el decreto para estabilizar el país, que sufría una hiperinflación paralizante. «Bolivia se nos muere», fue la famosa frase de Paz Estenssoro, una descripción que, para Goni, sigue siendo relevante hoy ante la escasez de dólares, las largas filas para comprar combustibles y el aumento de precios.

Goni sostuvo que el 21060 fue exitoso, no solo por haber estabilizado la economía, sino por haber sentado las bases para las reformas que vinieron después. No obstante, advirtió que las «fuerzas de la desconfianza, la demagogia y el autoritarismo» han llevado al país a la situación actual, con una inflación contenida por subsidios insostenibles y una economía en contracción.

Asimismo, el exmandatario estableció un paralelo entre la caída del precio del estaño en 1985 y el declive de los ingresos por gas en 2025. Sin embargo, observa una diferencia crucial: mientras que la crisis del estaño fue causada por el mercado internacional, la actual es producto de un «crimen económico» perpetrado por el partido de gobierno, MAS, en casi dos décadas.

«Despilfarraron los ingresos del gas sin realizar nuevas inversiones», afirma Goni, responsabilizando a los líderes políticos actuales del «descalabro» económico.

En su carta, Sánchez de Lozada, quien salió del país tras la crisis de 2003, concluye con un llamado a la acción, instando a los líderes políticos a ser «firmes y concertadores». Por último, mencionó la necesidad de dar libertad a los agentes económicos, proteger a los más vulnerables, y buscar factores de unidad en un país «más dividido que nunca».