La investidura del nuevo presídium del XVIII Congreso de la Central Obrera Boliviana (COB) dio fin a más de siete años del liderazgo de Juan Carlos Huarachi,quien estuvo al frente de la matriz sindical de los trabajadores.
En el lugar, el exejecutivo fue objeto de abucheos, y su partida del coliseo estuvo marcada por un rápido escape en un vehículo que lo esperaba.
Los silbidos y gritos fueron constantes, mientras Huarachi presentaba el informe de la directiva saliente. La molestia de los delegados fue tal que impidió que el exejecutivo y sus acompañantes expusieran sus gestiones, obligando al presidente del presídium, Isidoro Maita, a intervenir para restablecer el orden.
Es así que ante la imposibilidad de continuar con su discurso, Huarachi y sus dirigentes se retiraron del escenario mientras asistentes airados les lanzaban objetos. El dirigente, sin embargo, fue protegido por su círculo cercano ylogró salir del coliseo Alfredo Huari para abordar rápidamente un vehículo que facilitó su «huida».





