La oportunidad de empezar bien

El nuevo gobierno inicia su gestión con expectativas y promesas de renovación. Los discursos de posesión despertaron esperanza, pero el verdadero reto será gobernar con justicia, sin exclusiones y con apertura hacia todos los sectores, incluidos los medios independientes que también aportan al país desde su trabajo diario.

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El pasado 8 de noviembre Bolivia recibió un nuevo gobierno. Más allá de las diferencias políticas, es justo reconocer que ambos mandatarios ofrecieron buenos discursos, con mensajes que, al menos por un instante, devolvieron algo de esperanza a la gente. En las redes sociales se percibió un aire de alivio, una sensación de que quizá es posible comenzar de nuevo.

El primer paso llegó pronto: la llegada de combustible fue un gesto que alegró a todo el país. Sin embargo, el verdadero desafío recién empieza. Los nombramientos del nuevo gabinete ya generan comentarios, porque el poder siempre se reparte entre intereses, y algunos sectores sociales que antes tenían su cuota hoy se sienten desplazados. Es natural que haya molestia cuando se acaba “la mamadera”, pero el cambio también exige nuevos rostros y nuevas formas de entender el servicio público.

El gobierno de Rodrigo Paz tiene la misión de hacer bien las cosas. Si repite los errores del pasado —como ocurrió con la administración de Jeanine Áñez, donde algunos colaboradores hicieron más daño que bien—, el desencanto podría durar mucho tiempo.

Paz enfrenta una tarea compleja: no excluir a nadie, dar oportunidades reales y, sobre todo, gobernar con justicia. Se menciona con frecuencia a Dios en los discursos, y la Biblia enseña: “Sed justos, como yo soy justo”. Esa es la medida que el país espera. El socialismo excluyó a muchos, y la derecha también dejó fuera a los del campo. Ojalá esta vez se gobierne con equilibrio, con justicia y con capacidad.

Como medios de comunicación, esperamos también que la apertura sea para todos. Que las campañas oficiales, las pautas y los apoyos no se concentren en unos pocos “de confianza”, sino que alcancen a quienes realmente trabajan, informan y tienen audiencia. Que los nuevos gobernantes no vivan encerrados en su esfera de poder sin mirar a los demás.

Apoyar el emprendimiento, el esfuerzo y la honestidad también es gobernar. La vida es irónica: hay medios que recibieron millones de un gobierno anterior y, claro, con financiamiento abundante el camino es más fácil. Otros solo contamos con nuestro trabajo diario, con nuestro tiempo y compromiso como único capital.

Que esta nueva etapa sea una oportunidad de verdad: para quienes gobiernan, para quienes informamos y para todos los que, sin ambición ni rencor, seguimos creyendo que Bolivia puede ser un país más justo y más digno.

El Alto, 10 de noviembre de 2025