La jornada judicial en el caso de corrupción de la harina subvencionada se centró hoy en el dirigente de la Confederación Nacional de Panificadores de Bolivia (Conapabol), Rubén Ríos, quien fue aprehendido ayer. Antes de ingresar a declarar ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Ríos afirmó ser inocente y acusó al Gobierno de llevar a cabo una persecución política.
“Soy inocente. No metan a mi familia. Si quieren agarrarse conmigo, que se agarren conmigo”, dijo Ríos. Además, acusó al Ejecutivo de ser “un clan político” por las investigaciones en su contra.
Paralelamente a la declaración de Ríos, la Fiscalía y efectivos policiales allanaron un extenso galpón en El Alto, presunta propiedad del dirigente. El fiscal Ronald Jurado confirmóel operativo en el que encontraron una caja fuerte, oficinas vacías, un vehículo y un horno industrial.
Lo más relevante, según el Fiscal, es que el galpón era arrendado por el propio Ríos a la estatal Emapa para el almacenamiento de sus productos. Y precisó que Emapa pagaba a Ríos cerca de Bs 19 mil mensuales por concepto de alquiler, un contrato que se suma a la investigación por la malversación de la harina subvencionada.
Daño Económico y red de corrupción
El ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, detalló que Ríos está siendo investigado por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito de particulares con afectación al Estado, tráfico de influencias y contratos lesivos al Estado.
Además, manifestó que las investigaciones preliminares revelan un presunto daño económico que supera los Bs 5 millones y se refirió a la existencia de una red de corrupción que podría incluir a miembros de la familia del dirigente.





