Después de poco más de dos meses, la dirigente del extinto Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL), Ruth Nina, dejó ayer miércoles por la tarde el penal de San Sebastián, en Cochabamba, tras una decisión judicial que dispuso su detención domiciliaria mientras continúa el proceso en su contra.
La resolución fue emitida por el Juzgado Público Mixto Civil y Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia de Shinahota, instancia que atiende el caso. De acuerdo con medios locales, la dirigente fue recibida por un grupo de simpatizantes a su salida del recinto penitenciario.
Nina enfrenta un proceso por los delitos de instigación pública a delinquir, terrorismo y atentados contra los derechos políticos. Su detención preventiva había sido ordenada el 26 de julio de este año.
El caso se originó tras declaraciones realizadas en mayo, durante un encuentro político en el Trópico de Cochabamba, donde la exdirigente expresó mensajes que fueron considerados como incitación a la violencia en el contexto del proceso electoral.
La defensa de Nina solicitó posteriormente la cesación de la detención preventiva, argumentando que las elecciones del 17 de agosto se desarrollaron con normalidad y sin hechos de violencia, como parte de los elementos que sustentaron su pedido.
Finalmente, en una audiencia virtual, el juzgado determinó modificar la medida cautelar y disponer su detención domiciliaria, manteniendo vigente el proceso judicial en su contra.





