En un viraje político sorpresivo, el vicepresidente Edmand Lara ha pasado de la amenaza frontal a la oferta de reconciliación. Tras advertir el miércoles que «destaparía ilicitudes» en la Presidencia si se le permitía el mando interino, Lara difundió hoy un mensaje conciliador por redes sociales llamando al presidente Rodrigo Paz a un diálogo sin condiciones: “Cuando tú digas, donde digas y a la hora que digas”.
La oferta de paz, que incluye una inusual dosis de autocrítica al afirmar que “errar es de humanos”, ha movido rápidamente las piezas del tablero institucional. El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Rómer Saucedo, no tardó en reaccionar ofreciendo el histórico «Salón de los Espejos» en Sucre como territorio neutral para el reencuentro de los mandatarios.
El mensaje de Lara busca, al menos en la narrativa pública, proyectar una imagen de unidad ante la comunidad internacional, justo cuando Paz retorna de su gira por Panamá. Sin embargo, el contraste con sus acciones recientes es absoluto, puesto que hace apenas dos días Lara acusó al entorno de Paz de bloquear su acceso a la presidencia interina por «miedo» a que revelara irregularidades administrativas en la Casa Grande del Pueblo.
Para los analistas, que el diálogo se traslade a Sucre (la capital constitucional) sería un gesto simbólico de retorno a la institucionalidad, alejando la disputa del «ruido» de La Paz y del entorno digital donde ambos han ventilado sus diferencias.
Hasta el cierre de esta edición, el presidente Rodrigo Paz no ha respondido al llamado de su segundo al mando. En el círculo íntimo del mandatario existe un profundo escepticismo: algunos asesores consideran que la oferta de Lara es una maniobra distractiva tras el escándalo del viaje no informado a Panamá y la descompensación de su esposa, la diputada Diana Romero.
¿Es un arrepentimiento genuino o una estrategia para recuperar el protagonismo perdido frente al «mando digital» de Paz? La respuesta dependerá de si el Presidente acepta la invitación o si decide ignorar el llamado de Lara.





