El acto de egreso de la promoción 2025 de la Academia Nacional de Policías (Anapol) tuvo este viernes un protagonista inesperado: el uniforme policial del vicepresidente Edmand Lara. El exoficial, dado de baja años atrás, volvió a vestir la indumentaria institucional en una ceremonia oficial, pese a que él mismo había señalado anteriormente que no lo haría más desde que asumió la Vicepresidencia.
El uniforme —autorizado expresamente por la institución— convirtió a Lara en el centro de la atención mediática, no solo por la rareza del gesto, sino porque coincidió con el primer reencuentro público con el presidente Rodrigo Paz tras semanas de tensiones políticas internas.
“Vuelvo a ponerme el uniforme y tal vez es la última vez”, declaró Lara, antes de participar en la entrega de sables a los cadetes destacados. El Vicepresidente agradeció a la Policía y a las asociaciones de clases por permitirle portar nuevamente la vestimenta que marcó su carrera antes de incursionar en la política.
El retorno de Lara al uniforme tuvo una carga simbólica particular: un exoficial que ahora ejerce la segunda magistratura del país, usando nuevamente la vestidura institucional en un momento de evidente distanciamiento con el Gobierno. Para algunos asistentes, el gesto fue leído como un intento de reafirmar su vínculo con la Policía; para otros, como un mensaje político en un momento de sensibilidad interna.
Mientras tanto, el Presidente evitó referirse al tema y centró su discurso en la institucionalidad. Paz destacó que la autoridad no se sostiene en prendas o insignias, sino en la conducta. “La autoridad no nace del arma o del uniforme, sino del ejemplo”, señaló.
Reformas anunciadas mientras el uniforme eclipsa la agenda
Durante el evento, Paz presentó seis pilares de trabajo para la Policía Boliviana: profesionalización, meritocracia, lucha frontal contra la corrupción, orden y prevención, modernización tecnológica, refuerzo de la seguridad rural y urbana, y combate a la violencia de género dentro de la institución.
Aunque el contenido del mensaje presidencial apuntó a una reforma estructural, gran parte de la atención pública se desplazó hacia el Vicepresidente y su reaparición vestido como oficial, un hecho inusual en la política nacional.
Un acto de egreso con lectura política
El evento, que debía centrarse en la graduación de los nuevos subtenientes, terminó convertido en una escena de alto interés político. La entrega conjunta de sables por parte de Paz y Lara fue interpretada como un gesto de distensión, aunque sin declaraciones explícitas sobre las fricciones previas.
Concluida la ceremonia, quedó instalada la pregunta que dominó la jornada: ¿por qué Lara decidió volver a ponerse el uniforme justo ahora? Aunque él mismo sugiere que podría ser la última vez, el mensaje —por forma y momento— no pasó inadvertido.
(05-12-2025)





