La visita del Rey Felipe VI a Bolivia dejó una imagen para la historia este jueves. Minutos antes de las 11.00, tras ser recibido con honores en el Palacio Quemado, el monarca español y el presidente Rodrigo Paz sorprendieron a la seguridad y al público presente al romper el protocolo y cruzar la Plaza Murillo a pie.
En medio de una charla informal y bajo un estricto pero discreto operativo, ambos mandatarios saludaron a transeúntes, conversaron con ciudadanos y se tomaron fotografías, transformando una visita de Estado en un acto de cercanía popular antes de dirigirse al Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF).
El recorrido, que apenas duró unos minutos pero tuvo un alto impacto simbólico, permitió ver al Rey en una faceta relajada, reflejando la amistad personal que mantiene con Rodrigo Paz.
Tras el encuentro en el centro político del país, el Presidente boliviano subrayó que este acercamiento busca ir más allá de las élites corporativas.
Según Paz, el interés del monarca y la cooperación española ahora contemplan un escenario inclusivo que abarca a empresarios privados, gremiales, transportistas, cuentapropistas y artesanos, con el fin de que «todos tengan su oportunidad» en la nueva ruta comercial con el continente europeo.





