El vicepresidente Edmand Lara lanzó duras acusaciones contra las instituciones de seguridad del Estado, afirmando que él ya había advertido sobre el paradero del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Santa Cruz hace meses.
Según Lara, el operativo de aprehensión no fue mérito de la inteligencia local, sino el resultado de la presión de la DEA y denuncias de Paraguay, sugiriendo que, sin esa intervención externa, el prófugo continuaría bajo la protección de malos elementos de la Policía Boliviana.
Lara recordó que el pasado 20 de enero solicitó públicamente operativos en la zona del Urubó, tras recibir reportes de que Marset se encontraba en dicho sector.
“Lo advertí, pedí a la Policía que haga operativos. No les interesó”, sentenció la autoridad.
Según el Vicepresidente, el uruguayo no se escondía en la selva, sino que residía con «total confianza» en barrios exclusivos como Las Palmas, moviéndose de lugar solo cuando las denuncias públicas se hacían insostenibles.
La autoridad cuestionó la efectividad de la lucha contra el narcotráfico en el país, señalando una supuesta falta de control deliberada. «Si Paraguay no hubiese denunciado, la policía hubiese seguido protegiendo al narcotraficante», agregó Lara, posicionándose nuevamente como el fiscalizador interno del gobierno de Rodrigo Paz.
En ese marco, anunció que impulsará investigaciones independientes para identificar a los altos mandos o funcionarios que habrían facilitado la permanencia de Marset en territorio nacional.






