El balance de víctimas fatales provocado por el devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia se elevó drásticamente a 132 fallecidos y al menos 570 heridos, según el último reporte emitido ste lunes 10 por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapital).
Ante la magnitud de la catástrofe, el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, anunció que declarará la situación de emergencia nacional para agilizar los recursos de asistencia. El mandatario confirmó que la prioridad absoluta de las fuerzas de socorro se concentra en el rescate de personas atrapadas bajo las estructuras colapsadas, en medio de la suspensión de operaciones en siete aeropuertos y el corte masivo de servicios básicos en las regiones afectadas.
De acuerdo con los datos consolidados por los gobiernos municipales, la ciudad de Pereira se ha convertido en el epicentro de la tragedia humana al concentrar 60 decesos, seguida en afectación por Cali con 15 víctimas, la capital chocoana de Quibdó con 8 y Manizales con 4 fallecidos.
Estas capitales, sumadas a la ciudad de Armenia, permanecen bajo estricta alerta roja debido a la inestabilidad de los terrenos y las estructuras debilitadas. La parte técnica de infraestructura contabiliza el desplome o colapso parcial de 86 edificios y daños de diversa consideración en 1,575 viviendas, de las cuales 37 quedaron completamente reducidas a escombros.
El impacto del sismo —cuyo origen se situó a 100 kilómetros de profundidad en San José del Palmar— paralizó las redes viales y logísticas del occidente del país. El Ejecutivo reportó daños severos en 18 carreteras estratégicas, 52 centros educativos, 18 centros de salud y 17 salones comunitarios.
A nivel de transporte, la Aeronáutica Civil dispuso el cierre precautorio de las terminales aéreas de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura con la finalidad de evaluar fisuras en las pistas de aterrizaje y fallas en los sistemas de comunicación aérea.





