Dos internos considerados de extremo riesgo fueron trasladados hoy desde el centro de rehabilitación de Palmasola hacia el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en el altiplano paceño.
Entre los trasladados destaca un ciudadano brasileño vinculado al Primer Comando Capital (PCC), la organización criminal más poderosa del continente, cuya presencia en las cárceles del oriente boliviano ha sido motivo de constante alerta para la seguridad nacional.
El gobernador del penal de Palmasola, coronel Juan Carlos Corrales, confirmó las identidades de los reclusos bajo una estricta custodia policial en el aeropuerto de Viru Viru:
Paulino Enrique Augusto Da Silva (Brasil): Identificado como miembro del PCC. Su captura se produjo tras ser hallado en posesión de armamento de guerra (pistolas 9mm) y munición, lo que activó los protocolos de inteligencia ante posibles planes de fuga o articulación de bandas trasnacionales en territorio boliviano.
Jesús Daniel Aguayo Tomichá (Bolivia): Procesado por violación agravada. Su caso causó conmoción social en Santa Cruz tras irrumpir en un domicilio para robar y agredir sexualmente a una madre y a su hija menor de edad bajo amenaza de arma blanca.
Los reclusos fueron embarcados en una aeronave comercial bajo la figura de «traslado por razones de seguridad», una medida que busca descabezar estructuras de mando dentro de las cárceles y aislar a sujetos cuya conducta violenta pone en riesgo la estabilidad del régimen penitenciario en Santa Cruz.
El penal de Chonchocoro, ubicado a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, funciona como el último destino para los criminales que el Estado boliviano considera «irrecuperables» o demasiado peligrosos para las cárceles de régimen abierto. Con este movimiento, el gobierno de Rodrigo Paz intenta enviar un mensaje de control sobre el sistema carcelario, frecuentemente criticado por el hacinamiento y la corrupción interna.





