El Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) ha emitido este miércoles un reporte de estabilidad hídrica. Tras una exhaustiva inspección de 72 horas junto a la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS), el alcalde Iván Arias aseguró que los embalses de la sede de gobierno cuentan con niveles óptimos de almacenamiento, alejando —por ahora— el fantasma del racionamiento.
Sin embargo, el optimismo técnico de las represas contrasta con una advertencia: la detección de focos de minería ilegal y extracción de áridos en las cuencas que alimentan a la ciudad, un fenómeno que amenaza con contaminar y desestabilizar el sistema hídrico paceño.
El reporte municipal indica que la gestión de almacenamiento ha sido eficiente. Según el secretario de Resiliencia, Juan Pablo Palma, se proyecta que las principales represas alcancenen el 100% de su capacidad entre finales de enero y febrero de este año.
La mayor preocupación de las autoridades no es la cantidad de agua, sino su calidad y la integridad de las cuencas. El Director de la Autoridad Ambiental Municipal, Juan Pablo Saavedra, confirmó que se han identificado operaciones mineras irregulares en las cuencas de Orkojahuira, Irpavi y Choqueyapu. Estas actividades no solo erosionan los suelos, provocando deslizamientos en una ciudad geológicamente frágil, sino que utilizan químicos que ponen en riesgo la potabilidad del recurso.
«Solicitaremos la intervención de la AJAM y la Gobernación. Vamos a frenar estos asentamientos que actúan al margen de la ley», sentenció Saavedra, subrayando que la Alcaldía iniciará procesos penales contra los responsables.





