El Gobierno de Rodrigo Paz ha facilitado el camino para retomar las negociaciones con la Central Obrera Boliviana (COB). Tras una semana de desaires y bloqueos, la mesa de diálogo se reinstaló esta tarde en la Casa Grande del Pueblo, minutos después de que se confirmara la liberación de los trabajadores mineros aprehendidos durante los violentos disturbios del lunes.
El Ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien encabeza la delegación oficial, reconoció que finalmente «se dan las condiciones» para avanzar, aceptando implícitamente la condición sine qua non impuesta por el ente matriz de los trabajadores: libertad a cambio de diálogo.
“Ya tenemos la información del juzgado. Se están haciendo los trámites correspondientes y, por tanto, consideramos que el ambiente es el adecuado para iniciar la reunión”, afirmó un representante sindical al ingresar al encuentro, abandonando la retórica beligerante de las últimas 48 horas.
El acercamiento ocurre tras catorce días de movilizaciones que han ocasionado caos en el centro de La Paz.
A pesar de la instalación de la mesa, el país permanece en vilo. La COB mantiene activa su instrucción de bloqueo nacional mientras no se firme un acuerdo que modifique sustancialmente el Decreto Supremo 5503. Para el gobierno de Rodrigo Paz, este diálogo es una apuesta de alto riesgo: debe ofrecer concesiones lo suficientemente atractivas para despejar las rutas, sin comprometer el corazón de su reforma económica contra el «estado tranca».





