En medio de una creciente ola de protestas en el departamento de Tarija, el presidente Rodrigo Paz ha salido al paso de las acusaciones sobre una supuesta incursión petrolera en la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el mandatario negó tajantemente que su administración haya autorizado a la estatal brasileña Petrobras iniciar proyectos exploratorios en el corazón de esta área protegida.
La controversia surge tras reportes de medios locales y denuncias de comunidades indígenas que alertaron sobre el ingreso de maquinaria al reservorio, un bastión de la biodiversidad que se ha convertido en el símbolo de la resistencia ambiental en Bolivia.
El presidente Paz, cuya gestión busca reactivar la industria de los hidrocarburos para apuntalar la economía, aseguró que Bolivia necesita «desarrollar muchos pozos» para superar la crisis, e insistió en que su Gobierno no violará las normas medioambientales ni la Constitución.
“Dicen que hubiéramos dado un permiso para un pozo gasífero dentro del reservorio. Eso no es verdad. Algunos políticos están instrumentalizando el medio ambiente para atacarnos”, aseveró Paz, apelando a su pasado como legislador cuando impulsó la creación del Parque Nacional El Cardón.
A pesar del desmentido oficial, la desconfianza en el sur del país persiste. La Defensoría del Pueblo ha anunciado una inspección de campo para verificar la situación de los defensores ambientales y la veracidad de los movimientos de maquinaria reportados.





