En su primer día como Presidente de Chile, José Antonio Kast firmó este jueves una serie de decretos que transforman radicalmente la política fronteriza con Bolivia. Bajo el nombre de “Plan Escudo Fronterizo”, el flamante mandatario ordenó la construcción inmediata de muros, zanjas y cercos perimetrales para frenar la inmigración irregular.
La medida, que declara como Zona Militar las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta, implica un despliegue permanente de fuerzas combinadas que buscarán “blindar” el territorio chileno frente a los más de 337.000 extranjeros en situación de irregularidad que, según cifras oficiales, residen en ese país.
Desde el Palacio de La Moneda, Kast instruyó al jefe del Ejército, Pedro Varela, a liderar la instalación de obstáculos físicos y la vigilancia tecnológica.
El plan no solo contempla barreras de tres metros de altura, sino también el uso de drones y sensores optrónicos para detectar movimientos en pasos críticos como Colchane y Chacalluta.
El despliegue de 3.000 efectivos entre militares y carabineros se complementará con la creación de centros de internación para migrantes.
Según el Ejecutivo chileno, los movimientos de tierra para las zanjas y los cimientos de los muros comenzarán esta misma semana bajo responsabilidad del Ministerio de Defensa.
“Aquí va a haber un antes y un después”, reiteró Kast, vinculando esta urgencia también al reciente ataque contra un carabinero en Puerto Varas, que ha endurecido el discurso de seguridad nacional.
Este endurecimiento fronterizo ocurre apenas un día después de que el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, visitara Santiago para la investidura de Kast. Aunque ambos mandatarios mostraron sintonía y acordaron una “nueva ruta” comercial y migratoria, la firma de estos decretos pone a prueba la diplomacia boliviana.
El anuncio de muros y zanjas en la frontera común podría tensar las relaciones técnicas, a pesar del interés compartido de gestionar los 310.000 residentes bolivianos en Chile.





