El presidente Rodrigo Paz confirmó este viernes la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. El mandatario calificó la acción como un operativo “quirúrgico” y destacó un hito fundamental para su gestión: la detención del hombre más buscado de la región se realizó sin reportar “ni una sola baja”, ni entre las fuerzas del orden ni entre los civiles.
Para Paz, este resultado es la prueba definitiva de la capacidad de Bolivia para enfrentar a las mafias internacionales, enviando un mensaje de soberanía y eficiencia al mundo.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, brindó los detalles técnicos de la operación ejecutada a las 03.00 de la madrugada.
Según la autoridad, la captura fue el resultado de semanas de seguimiento por parte de la Inteligencia boliviana, desmintiendo las versiones que daban el crédito total a agencias extranjeras. Oviedo precisó que se intervinieron dos inmuebles en Santa Cruz: uno que funcionaba como centro logístico y otro donde Marset pernoctaba. Aunque la aprehensión fue netamente boliviana, la autoridad confirmó que, por razones de seguridad y convenios internacionales, el traslado hacia Estados Unidos quedó a cargo de la DEA.
Este anuncio busca contrarrestar las críticas del vicepresidente Edmand Lara, quien horas antes había cuestionado la honestidad de la Policía. Al subrayar que el operativo fue realizado con “absoluta discreción” y por manos bolivianas, el gabinete de Paz intenta capitalizar políticamente el éxito, justo cuando el Departamento de Estado de EE. UU. ha emitido un comunicado felicitando el liderazgo del presidente boliviano en el marco del programa “Escudo de las Américas”.
La captura de Marset representa el mayor triunfo de seguridad para Rodrigo Paz en lo que va de su mandato.
Además, la entrega inmediata a la justicia estadounidense (país que ofrecía una recompensa de $us 2 millones) elimina el riesgo de que el uruguayo utilice sus nexos locales para intentar una nueva fuga, como ocurrió en julio de 2023.





