Un hecho de violencia se registró en el municipio de Chayanta, del departamento de Potosí, luego del hallazgo del cadáver de una profesora de 27 años en el interior de su domicilio.
La docente, que registró tres días de ausencia injustificada en su unidad educativa, presentó severas lesiones en la cabeza causadas por una herramienta de uso minero. Con este brutal crimen, la cifra de feminicidios registrados en Bolivia en lo que va del año ascendió alarmantemente a 57 casos, situándose a la cabeza de la lista nacional a los departamentos de La Paz y Santa Cruz.
La alarma se encendió la mañana del jueves cuando cinco personas, entre colegas de trabajo y el propietario del inmueble donde la víctima alquilaba una habitación, acudieron al lugar preocupados porque la joven maestra no estudió a dar clases desde el pasado martes.
Al ingresar a la vivienda, los docentes notaron un desorden generalizado en el dormitorio que la víctima compartía con su concubino. Instantes después, al revisar el cuarto de baño, hallaron el cuerpo sin vida de la docente tendido en el suelo sobre un charco de sangre, por lo que dieron aviso inmediato a las autoridades locales.
Efectivos de la Policía Boliviana y peritos del Ministerio Público se trasladaron al sitio para efectuar el levantamiento legal del cadáver e inspeccionar la escena del crimen.
Durante el registro del lugar, los investigadores recolectaron un combo metálico de uso minero con manchas rojizas, presumiblemente hemáticas, el cual habría sido utilizado para perpetrar la agresión. El cuerpo fue trasladado a la morgue del Hospital Madre Obrera de Llallagua, donde la autopsia de ley inició como causa precisa del fallecimiento de un traumatismo craneoencefálico abierto.
Entre tanto, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) activó un operativo de búsqueda para dar con el concubino de la víctima, quien huyó de la comunidad a bordo del vehículo de la víctima.





