Nuevos detalles surgieron este jueves dentro de las investigaciones por la presunta tentativa de feminicidio cometida contra Nadia Beller. Durante su declaración informativa ante la comisión de fiscales, el imputado Fernando Cerimedo reveló pormenores sobre el origen de su vínculo político y posterior relación sentimental con la activista, confirmando además que permaneció con ella hasta pocas horas antes de que sufriera el ataque a tiros en un hotel cruceño.
En una entrevista concedida desde su centro de internación, Beller confirmó la veracidad de varios pasajes expuestos por su expareja, reafirmando además el rol de asesoramiento directo que el consultor argentino ejercía sobre el gabinete del presidente Rodrigo Paz.
En su comparación técnica, Cerimedo explicó que conoció a Beller a finales de 2025 por intermedio de un tercero durante los trabajos operativos de la campaña electoral del actual mandatario.
El acusado precisó que el contacto se estrechó en diciembre de ese año a raíz del análisis del Decreto Supremo 5515 sobre combustibles, derivando paulatinamente en una convivencia compartida en la ciudad de La Paz y en una relación afectiva discontinua que se mantuvo vigente hasta el 17 de agosto. Respecto a las horas previas al atentado, el estratega afirmó que acompañó a la víctima a una consulta médica el domingo 16 debido a cuadros de náuseas, confirmando la existencia de un embarazo de cuatro semanas. Y añadió que la mañana del lunes abandonó el hotel rumbo al aeropuerto con destino a La Paz tras cubrir los gastos de hospedaje.
Por su parte, en declaraciones a Correo del Sur Radio , Beller corroboró los extremos vertidos por Cerimedo sobre la cronología de su relación y la asistencia conjunta a la clínica médica por su estado de gestación. Asimismo, la víctima enfatizó que durante sus discusiones sobre la política de carburantes le advirtió expresamente que la suspensión de subvenciones resultaba inconstitucional si no se socializaba con los sectores productivos.
Beller remarcó que Cerimedo tomó decisiones operativas por encima de los propios ministros de Estado y descartó de plano la postura inicial de la defensa del imputado, la cual pretendía desligarlo de la responsabilidad sobre el embarazo o acusarla de un «autoatentado».





