Cuando quieren visibilidad, pero no compromiso

'El secreto del arte esta en la vocación personal' columna escrita por Oscar F. Iturry Gamarra

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En Bolivia, muchos medios digitales independientes sostienen su trabajo con esfuerzo diario, creatividad y vocación informativa. Generan contenido, verifican datos, cubren actividades, amplifican logros institucionales y empresariales, y contribuyen —sin estridencias— a construir reputación pública. Sin embargo, ese aporte rara vez se traduce en apoyo real por parte de las empresas privadas que, paradójicamente, más se benefician de esa visibilidad.

Las empresas buscan a los medios cuando necesitan difusión: para anunciar actividades, mostrar sus logros, posicionar campañas o reforzar su imagen corporativa. Publican comunicados, envían fotografías, piden cobertura. Todo eso se hace, muchas veces, sin exigir nada a cambio, con profesionalismo y buena fe. Aplaudimos sus éxitos, les deseamos que les vaya bien, celebramos su crecimiento. Pero cuando llega el momento de hablar de inversión publicitaria, de apoyo sostenido o al menos de una evaluación seria del trabajo mediático, el silencio es casi absoluto.

El problema no es solo empresarial. También hay una evidente torpeza —por no decir desidia— en muchas áreas de relaciones públicas y marketing. Profesionales que repiten frases vacías como “efecto carnaval”, “equipados para disfrutar”, “regala salud” o “esto es para ti”, sin entender que la comunicación no se construye únicamente con slogans, sino con relaciones reales y sostenibles. Resulta difícil comprender cómo se planifican campañas millonarias mientras se ignora, minimiza o directamente se desprecia a los medios que operan en el territorio digital y que llegan a audiencias concretas, medibles y activas.

Hay empresas que no solo no invierten: ni siquiera tienen la mínima consideración de enviar un refresco en una cobertura, una llamada de cortesía o un mensaje de agradecimiento. No apoyan, pero sí exigen apoyo. No invierten, pero reclaman difusión. No construyen alianzas, pero esperan lealtad. Esa conducta no es austeridad ni estrategia; es oportunismo.

Los medios digitales generan empleo, pagan servicios, sostienen equipos humanos y técnicos, y cumplen una función social clave. No son hobby, no son favores, no son “likes”. Son empresas informativas que compiten en un mercado desigual, donde las reglas no son las mismas para todos. Aun así, siguen adelante. Siguen informando. Siguen apostando.

Estamos en carrera, sí, pero no en las mismas condiciones. Y aun así, seguimos. Porque creemos en el periodismo, en la información y en la audiencia. Pero también es momento de decirlo con claridad: la visibilidad tiene valor, la comunicación cuesta y el apoyo no puede ser selectivo ni hipócrita.

El día que las empresas entiendan que invertir en medios no es caridad, sino inteligencia estratégica y responsabilidad social, ese día la comunicación en Bolivia habrá dado un verdadero salto de calidad. Hasta entonces, algunos seguirán pidiendo apoyo sin dignarse a apoyar.

Oscar F. Iturry Gamarra
Profesor, periodista y músico