A nueve meses del inicio de la actual gestión gubernamental, el vicepresidente Edmand Lara ratificó la profunda distancia que lo separa del jefe de Estado, Rodrigo Paz, y afirmó que no insistirá en recomponer la relación política con el Mandatario.
En declaraciones públicas, Lara sentenció que no tiene «por qué rogarle» ni «humillarse» ante el Presidente, asegurando que de aquí en adelante cada autoridad se hará responsable de sus actos. Asimismo, denunció una presunta asfixia operativa y recortes presupuestarios en la Vicepresidencia que limitan sus tareas institucionales, aunque ratificó que mantendrá su enfoque en la labor legislativa pese a las condiciones adversas.
Lara explicó que su prioridad actual se concentra de manera exclusiva en el trabajo de coordinación con las distintas bancadas de la Asamblea Legislativa.
No obstante, la autoridad reveló que enfrenta severas restricciones económicas internas, detallando que los recursos económicos asignados a su despacho apenas alcanzan en la actualidad para cubrir el pago de planillas y salarios del personal administrativo.
«Parece que querían hacerme un mal, pero bueno, cuando uno tiene amor a la patria a pesar de las dificultades, a pesar de que le quitan atribuciones, le quitan presupuesto. Cuando uno quiere hacer las cosas, las hace», manifestó el vicepresidente al sugerir que la reducción de partidas financieras responde a una acción deliberada desde el Órgano Ejecutivo para mermar su proyección de gestión.





