Tras no conseguir una sigla para postularse en las próximas elecciones generales del 17 de agosto, el expresidente Evo Morales y sus seguidores han optado por promover el voto nulo como forma de protesta.
“El camino está cerrado para nosotros, pero no renunciamos a la lucha política”, dijo Morales el fin de semana durante un acto en el trópico de Cochabamba.
La decisión se oficializó ayer lunes con la apertura de casas de campaña en distintos puntos del país.
En Santa Cruz se habilitaron las primeras casas de campaña, lideradas por diputados como Anyelo Céspedes. En La Paz y Cochabamba también se preparan estructuras similares. La campaña incluiría el trabajo puerta a puerta, material informativo impreso y actividades en redes sociales.
El diputado Freddy Mamani, quien era precandidato a senador por La Paz, explicó que esta estrategia busca “deslegitimar el proceso” electoral, bajo el argumento de que ninguno de los frentes en competencia ha superado el 20 % de intención de voto en las encuestas.
Los dirigentes “evistas” aseguran que el voto nulo podría alcanzar entre el 30 % y el 60 % del electorado, y consideran este resultado como una señal de rechazo a las actuales propuestas políticas. “Estamos convencidos de que la gente no se siente representada por quienes están en carrera”, añadió Mamani.
Los dirigentes evistas aseguran que su campaña no vulnera la ley. La norma electoral boliviana reconoce tres tipos de voto: válido, blanco y nulo. Este último es válido como manifestación de protesta, aunque no tiene efecto en la asignación de escaños ni impide que se declare un ganador si se cumple el resto de requisitos legales.
Analistas consultados por medios nacionales advierten que un alto porcentaje de votos nulos podría afectar la legitimidad política del próximo gobierno, especialmente si el margen de victoria es estrecho.





