El Gobierno de Bolivia dispuso el despliegue inmediato de efectivos militares y fuerzas de operaciones especiales de la unidad F10 en el municipio de San Ignacio de Velasco, próximo a la frontera con Brasil, a causa de la sangrienta ola de violencia atribuida al crimen organizado que dejó al menos cuatro asesinados en 48 horas.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, confirmó este martes que las tropas de élite actuarán de manera conjunta con la Policía Boliviana para contrarrestar la pugna territorial que sostienen los grupos delictivos brasileños Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) por las rutas del narcotráfico.
La intervención militar en la región chiquitana se intensificó tras el impactante crimen registrado el pasado lunes en San Ignacio de Velasco, a 461 kilómetros al noreste de Santa Cruz, donde dos jóvenes fueron acribillados a tiros por encapuchados extranjeros mientras realizaban una transmisión en vivo por TikTok para ofertar motocicletas.
Este doble sicariato se sumó a otros dos homicidios perpetrados con armas de fuego en la misma localidad el pasado domingo, desatando el pánico entre los pobladores y motivando la solicitud del gobernador cruceño, Juan Pablo Velasco, para militarizar la zona ante la sospecha de que bandas armadas trasnacionales están usando la frontera para actividades ilícitas.
Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, advirtió sobre el notorio incremento en las aprehensiones de súbditos extranjeros en operativos antinarcóticos, acompañados de la incautación de fusiles de grueso calibre y decenas de avionetas destinadas al tráfico de sustancias controladas. Para frenar la penetración de las mafias brasileñas, las autoridades confirmaron la próxima apertura de una oficina permanente de la Policía Federal de Brasil en territorio boliviano.
El contingente militar de la F10 permanecerá por tiempo indefinido realizando patrullajes aéreos y terrestres hasta restablecer el control efectivo de la franja fronteriza.





