El economista y referente político liberal Jaime Dunn se pronunció tras el anuncio del acuerdo alcanzado a nivel técnico entre el Gobierno de Bolivia y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un monto de 1.900 millones de dólares.
Si bien el especialista reconoció que los recursos permitirán dar un alivio temporal a las reservas internacionales y atenuar la presión sobre el mercado cambiario, advirtió que este financiamiento no constituye una recuperación económica por sí mismo. A través de sus redes socieles, Dunn enfatizó que la llegada del organismo internacional ocurre únicamente cuando “el Estado ya produjo la crisis y se quedó sin dinero para ocultarla”, exigiendo que cualquier plan de reestructuración recaiga sobre el gasto público estatal y no sobre los bolsillos de la población.
En su análisis, Dunn remarcó la diferencia entre la liquidez inmediata que aporta un préstamo multilateral y la sostenibilidad económica a largo plazo. Y sostuvo que la inyección de dólares no soluciona los problemas de fondo de la matriz productiva nacional, señalando que la deuda “no produce gas, inversión ni riqueza”, sino que actúa como un mecanismo para ganar tiempo.
En ese marco, puntualizó que endeudarse para encarar reformas profundas puede ser una medida razonable, pero alertó que mantener el actual modelo económico solo significará «hipotecar el futuro» de las próximas generaciones.
El líder liberal concentró sus críticas en la administración de la hacienda pública, calificando al aparato estatal de “inmoral y despilfarrador” por haber conducido al país al actual escenario de iliquidez. Bajo esa premisa, instó a que los condicionamientos y recortes derivados del programa crediticio sean asumidos de manera íntegra por la estructura burocrática del Gobierno.
«Este financiamiento solo compra tiempo. Las reformas compran futuro. Y el ajuste debe recaer sobre el Estado que nos trajo hasta aquí, no sobre el ciudadano que ya hizo todos los sacrificios», sentenció Dunn.





