El presidente de Chile, José Antonio Kast, realizó este viernes una inédita visita al país, para reunirse con el mandatario boliviano, Rodrigo Paz.
Tras más de siete décadas sin que un jefe de Estado chileno pisara suelo boliviano de manera oficial, desde la visita de Carlos Ibáñez del Campo en 1955, ambos líderes rompieron decenios de distanciamiento con una firme declaración de intenciones: «Hoy dejamos de darnos la espalda y decidimos vivir de frente» .
El encuentro concluyó con la firma de una ambiciosa agenda de acuerdos comerciales, energéticos, de libre tránsito y de seguridad fronteriza contra el crimen organizado.
Durante la ceremonia oficial celebrada en la sede del Poder Ejecutivo, el presidente Kast enfatizó que las diferencias históricas y centenarias entre ambas naciones no deben continuar actuando como un freno al desarrollo de los pueblos. «Bolivia tiene sus posiciones, Chile tiene las suyas (…). Las diferencias no pueden ser excusas para estar paralizados. Nuestros pueblos demandan avanzar, salir adelante, surgir», aseveró el mandatario trasandino, quien anunció que invitó formalmente a Rodrigo Paz a realizar una visita de Estado a Santiago en 2027, propuesta que fue aceptada para institucionalizar los encuentros bilaterales periódicos.
Entre los acuerdos estratégicos suscritos destaca la modernización del Acuerdo de Complementación Económica (ACE N.º 22) para dinamizar las inversiones y el comercio bilateral, la firma de un memorándum de cooperación minera, el diseño de la interconexión eléctrica y el despliegue de un corredor bioceánico de fibra óptica entre el Pacífico y el Atlántico.
En el plano energético, se dio luz verde al proyecto técnico para la reversa del oleoducto Sica Sica – Arica , orientado a fortalecer la seguridad en el abastecimiento de combustibles para Bolivia tras el fin de los subsidios. Además, Chile ratificó el régimen de libre tránsito en los puertos de Arica y Antofagasta y el reforzamiento operativo de los pasos fronterizos de Tambo Quemado, Chungará, Colchane, Visviri y Ollagüe.
En materia de seguridad, Kast fue enfático al calificar al narcotráfico, al contrabando ya las redes de trata como «enemigos comunes de Bolivia y Chile», anunciando la activación del mecanismo RAM para la coordinación de inteligencia policial y control migratorio en la franja fronteriza compartida.




