El Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la Alianza Libertad y Democracia (Libre) tienen hasta el 3 de septiembre para decidir si declinarán su participación en la segunda vuelta electoral, programada para el 19 de octubre. De no hacerlo, se exponen a sanciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
La posible segunda vuelta, la primera en la historia del país, tendría un costo proyectado de 194 millones de bolivianos, un gasto que el Estado podría ahorrarse si una de las fórmulas se retira de la contienda.
Según el artículo 53 de la Ley 026 del Régimen Electoral, si cualquiera de los partidos políticos notifica por escrito al TSE su decisión de retirarse al menos 45 días antes del día de la votación, la segunda vuelta no se llevará a cabo. Y si el aviso se da con menos de 45 días de antelación, el partido en cuestión será sancionado. En cualquier caso de renuncia, el contrincante será proclamado ganador de la presidencia y vicepresidencia.
Los vocales del TSE, Gustavo Ávila y Tahuichi Tahuichi Quispe, han reafirmado esta disposición, señalando que los partidos tienen la libertad de decidir, aunque ambos candidatos han expresado públicamente su intención de disputar el balotaje.
El panorama político
Los resultados del Sistema de Resultados Preliminares (Sirepre) del TSE muestran que el exalcalde de Tarija y actual senador, Rodrigo Paz Pereira del PDC, obtuvo el 32.14% de los votos (1,625,882). Le sigue el expresidente Jorge «Tuto» Quiroga de Libre, con el 26.81% (1,356,370).
El Órgano Electoral ya ha iniciado la organización del proceso. El calendario y la convocatoria para la segunda vuelta se aprobarán una vez que se publiquen los resultados oficiales de la primera vuelta. A partir de ahí, se aplicarán las reglas electorales, que incluyen un nuevo sorteo de jurados, un nuevo cronograma para la propaganda electoral y una nueva posición de los candidatos en la papeleta.
Finalmente, el TSE ha enfatizado que el ganador de la segunda vuelta será el candidato que obtenga la mayoría de los votos válidos.





