Chile inició este miércoles un nuevo ciclo político. A mediodía, José Antonio Kast juró como el Presidente número 35 del país vecino, en una ceremonia cargada de simbolismos y urgencias.
Ante más de mil invitados en el Salón de Honor del Congreso en Valparaíso, Kast recibió la banda presidencial y la histórica piocha de O’Higgins, consolidando su ascenso al poder tras tres intentos electorales. Su mandato, que se extenderá hasta marzo de 2030, arranca bajo la premisa de un «gobierno de emergencia» para enfrentar el déficit fiscal y la inseguridad, esta última exacerbada por un trágico ataque a un uniformado ocurrido apenas horas antes de la investidura.
El traspaso de mando, aunque protocolarmente impecable, no estuvo exento de tensiones heredadas.
Kast asume con el respaldo récord de 7,2 millones de sufragios, pero hereda un país con una aprobación saliente de Gabriel Boric cercana al 30% y denuncias de desajustes administrativos.
La jornada comenzó con un golpe a la seguridad pública: el sargento segundo Javier Figueroa Mansilla resultó con muerte cerebral tras ser baleado en un operativo en Puerto Varas. Este hecho obligó a Kast a realizar su primera acción de gobierno incluso antes de jurar, enviando a su ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, a la zona del conflicto.
«Aquí va a haber un antes y un después», sentenció el mandatario, reafirmando que la lucha contra el crimen organizado será el eje gravitacional de su administración.

La ceremonia contó con la presencia de figuras clave de la región, destacando la asistencia de la líder opositora venezolana María Corina Machado, en su primer viaje por Sudamérica tras su salida de Venezuela. La sintonía entre Kast y otros líderes de la derecha regional, como el argentino Javier Milei, sugiere la formación de un nuevo bloque conservador en el Cono Sur, que también mira de cerca la relación con Bolivia y la gestión de recursos estratégicos.
Tras finalizar el acto en Valparaíso, el Presidente Kast se trasladó a Santiago para emitir su primer discurso desde los balcones del Palacio de La Moneda. Antes, sin embargo, se espera que rinda homenaje al carabinero herido, un gesto que marcará el tono de su primer consejo de gabinete.
Con el Congreso a su favor y un mandato popular sólido, Kast enfrenta el desafío de transformar sus promesas de orden en resultados tangibles en un país que hoy, más que nunca, exige seguridad.





