El Gobierno nacional confirmó este jueves que el presidente del Estado, Rodrigo Paz, no asistirá de manera presencial a la Asamblea Legislativa el próximo 8 de noviembre para brindar el tradicional mensaje a la nación.
El ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, informó que el Jefe de Estado dará cumplimiento al mandato constitucional del artículo 172 mediante la remisión de un informe de gestión escrito , debido a compromisos asumidos en el exterior que contemplan su participación en la Cumbre Iberoamericana y en un foro internacional de alto nivel en Antalya, Turquía.
La decisión de sustituir el discurso presencial en el hemiciclo por la entrega de un documento formal generó una inmediata e incisiva ola de reacciones en el entorno parlamentario.
La diputada opositora por la bancada de Libre, Lissa Claros, fustigó duramente al mandatario, calificando su ausencia de «acto de cobardía y falta de respeto al pueblo boliviano», a tiempo de aseverar que el Ejecutivo opta por el viaje diplomático al «no tener resultados ni avances trascendentales que informar al país».
En un tono irónico, Claros lanzó duras acusaciones sobre la estructura de poder en la Casa Grande del Pueblo: «¿Qué va a venir a informar a Rodrigo Paz? ¿El trabajo que ha hecho Cerimedo? Quien debería venir a dar la cara ante la Asamblea es Fernando Cerimedo, porque era él quien tomaba las decisiones en la sombra», arremetió la legisladora.
Por su parte, el ministro Aramayo desestimó los cuestionamientos de la oposición y justificó la agenda exterior de Paz, remarcando que la cumbre en suelo turco reunirá a más de 65 presidentes y jefes de Estado, lo que representa una oportunidad clave para reinsertar a Bolivia en la dinámica económica y de atracción de inversiones hidrocarburíferas y multilaterales. No obstante, la confirmación de la ausencia del Presidente en el Legislativo profundiza las fricciones entre ambos órganos del Estado en la antesala del cumplimiento de los primeros 365 días del mandato.




