Tras la polémica desatada por sus declaraciones respecto a la maternidad, que generaron rechazo y pedidos de destitución, la viceministra interina de Igualdad de Oportunidades, Durby Blanco, publicó un pronunciamiento en el que reconoce el «enorme valor y sacrificio» de las madres bolivianas, pero evitó ofrecer una disculpa directa a quienes se sintieron agraviadas por sus términos.
En su mensaje difundido por redes sociales, Blanco intentó matizar sus dichos asegurando que el Estado no debe desmerecer el esfuerzo de quienes deciden «maternar».
“Las madres bolivianas sostienen familias y comunidades, y merecen todo nuestro reconocimiento”, afirmó, distanciándose del tono de su discurso inicial en el acto por el Día de la Mujer.
No obstante, la autoridad ratificó su postura sobre la dificultad de combinar la vida familiar con la profesional si no existe un sistema de apoyo real.
Para sustentar su visión, la Viceministra presentó dato estadísticos que muestran que el 75% de los hogares monoparentales en Bolivia están encabezados por mujeres. Según Blanco, esta cifra justifica la urgencia de una política de corresponsabilidad donde el cuidado del hogar no recaiga exclusivamente en las madres, sino que sea compartido con los padres, las instituciones privadas y el propio Estado.
. “El objetivo es que ninguna mujer tenga que elegir entre su proyecto profesional y su vida familiar”, sentenció.
Blanco intentaba argumentar sobre la falta de apoyo estatal y privado en las tareas de cuidado, señalando que muchas niñas y mujeres no pueden decidir sobre su maternidad, pero el enfoque personal y el uso del término «perder años» generó una reacción en cadena.
“Estar aquí presente con 32 años y no tener hijos es precisamente porque no quiero o no quería perder años trabajando en casa, haciendo un trabajo que no permita realizar mis sueños”, fue la frase que detonó la controversia.
Por ahora, el debate sobre la «maternidad vs. sueños profesionales» se ha trasladado a las plataformas digitales, donde la ciudadanía exige autoridades que no mezclen el trabajo oficial con su ideología política.





