El comandante general del Ejército, general Héctor Alejandro Alarcón, respaldó públicamente la actuación del coronel Ronald Alvarado Peredo luego del altercado verbal que mantuvo con el vicepresidente Edmand Lara.
Alarcón aseveró que el oficial únicamente cumplió con la instrucción de resguardar el perímetro de seguridad dispuesto por el Ministerio Público en el Regimiento 2 “Bolívar” y descartó de forma categórica cualquier tipo de sanción disciplinaria, sentenciando que “órdenes mal dadas no se cumplen”.
El jefe militar explicó que Alvarado tenía la misión específica de supervisar el cordón perimetral para evitar que civiles o autoridades ingresen a una zona declarada de alto riesgo por la presencia de material pirotécnico inestable y riesgo de derrumbe de tinglados.
«Pienso que el mencionado oficial sólo ha cumplido con la misión que le ha sido asignada. ¿Cómo podemos sancionar a una persona si ha cumplido adecuadamente sus funciones?», cuestionó el Comandante General, destacando además el profesionalismo y la templanza del coronel ante la recriminación de la segunda autoridad del Estado.
La postura del alto mando castrense se alinea con la manifestada previamente por el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, cerrando filas en torno a la cadena de mando frente a las acusaciones de presunta «insubordinación» lanzadas por el vicepresidente.
Lara había anunciado el inicio de procesos disciplinarios tras ser bloqueados en su intento de inspeccionar el polvorín. Alarcón evitó profundizar en la disputa política y remarcó que la prioridad absoluta del Ejército se concentra en las labores de búsqueda, recuperación e identificación de los cinco militares que aún permanecen reportados como desaparecidos entre los escombros del RAM-2.





