En una contundente reacción tras la revelación de la letra chica del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el analista económico y líder liberal Jaime Dunn cuestionó los alcances del programa de $us 1.900 millones suscrito por el gobierno de Rodrigo Paz.
Dunn sostuvo este viernes 11 de septiembre de 2026 que la llegada del organismo multilateral es el resultado inevitable de la crisis provocada por el propio Estado al quedarse sin divisas, y advirtió que cualquier plan de estabilización fracasará si la carga del ajuste presupuestario vuelve a recaer sobre las familias bolivianas en lugar de achicar la burocracia estatal.
En primer lugar, exigió que el recorte del 8,5% del PIB fijado hasta 2029 comience estrictamente por el aparato público y no mediante mayores presiones tributarias o choques contra la población, argumentando que el ciudadano ya sacrificará salario, ahorros y poder adquisitivo durante el período de desabastecimiento.
Como segundo eje, afirmó que el endeudamiento externo únicamente es sostenible si «compra reformas profundas» e institucionales; de lo contrario, «endeudarse para no reformar es hipotecar el futuro».
Finalmente, el analista remarcó que la estabilización macroeconómica planteada por el FMI no sustituye la transformación estructural que requiere el país. Según Dunn, el ordenamiento de las cuentas fiscales y el régimen cambiario flexible no servirán de nada si no se acompañan con garantías a la propiedad privada, seguridad jurídica, desregulación de mercados y límites efectivos al poder estatal.
«Las reformas no deben hacerse porque las exige el FMI, sino porque Bolivia las necesita (…). No usemos dólares nuevos para financiar el mismo Estado viejo», concluyó.





