El Gobierno nacional autorizó el miércoles la importación de petróleo crudo para su refinación directa en el país. El anuncio fue realizado en la refinería Gualberto Villarroel de Cochabamba por el presidente Rodrigo Paz, el ministro de Hidrocarburos Marcelo Blanco y el presidente de YPFB, Sebastián Daroca.
Mediante el Decreto Supremo 5701, la estatal petrolera prevé procesar un primer lote de un millón de barriles de crudo para duplicar la producción combinada de diésel y gasolina, pasando progresivamente de 5.000 a 10.000 barriles por día.
El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, explicó que el decrecimiento de los campos nacionales provocó que la producción de líquidos cayera un 42% entre 2021 y 2026, dejando a las plantas de Cochabamba y Santa Cruz operando a solo el 38% de su capacidad instalada (24.000 de 63.700 barriles diarios).
La llegada de crudo importado permitirá maximizar el uso de las instalaciones y comercializar derivados —como diésel, gasolina, jet fuel, queroseno y asfalto— «a precio de mercado» para grandes consumidores y distribuidores mayoristas, eximiendo a esos volúmenes de la subvención estatal.
El presidente Rodrigo Paz remarcó que esta operación generará un ahorro estimado en 49 millones de dólares anuales, recursos que serán destinados a la inversión pública y al fortalecimiento del Tesoro. Además, aseguró que la meta es garantizar que el Estado refinancie y controle el mercado interno a precios justos, cerrando el paso a intermediarios que lucraban con la especulación del combustible. Actualmente, Bolivia debe importar el 86% del diésel y el 60% de la gasolina para cubrir su demanda, exigiendo un desembolso semanal cercano a los 90 millones de dólares.





