El fiscal general interino del Estado, José Armando Urioste, reveló la existencia de un «contrato de sangre» digital perteneciente al Primer Comando de la Capital (PCC).
El archivo, extraído del teléfono celular del ciudadano brasileño Caique Pinheiro de Asís, aprehendido junto a otras cinco personas en un condominio de Santa Cruz, establece explícitamente que los miembros reclutados por la organización criminal transnacional pueden únicamente abandonar sus filas tras la muerte, sirviendo como prueba central para la imputación formal de al menos cuatro brasileños por tráfico de armas y asociación delictuosa.
La caída de esta célula criminal, que operaba en las inmediaciones del segundo anillo de la capital cruceña, se dio tras la persecución inicial a dos sospechosos, quienes guiaron a las fuerzas del orden hacia un centro de acopio y captación.
En los allanamientos se incautaron armas de fuego de puño (entre ellas una pistola Bersa calibre . 380), abundante munición, documentación y dispositivos celulares que están siendo peritados. De forma paralela, la Policía Boliviana investiga la conexión de esta red con un horrendo crimen registrado en el Cordón Ecológico, donde un ciudadano fue asesinado al azar y dejado con una nota de amenaza directa contra el viceministro de Régimen Interior, Peter Maldonado, hecho que el comandante general Adrián Álvarez calificó como una represalia desesperada por las recientes arremetidas contra el narcotráfico.




