La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y diversos sectores productivos de Santa Cruz expresaron la tarde de este lunes su rotundo rechazo al Decreto Supremo 5676, calificado de “discriminatorio” por imponer una tarifa diferenciada de Bs 18 por litro de diésel a los grandes consumidores.
Al término de una extensa reunión de emergencia, el presidente de la entidad, Klaus Frerking, leyó un manifiesto institucional mediante el cual anunció la convocatoria urgente a un congreso extraordinario con todas las bases productivas para acordar medidas de presión contra la norma. Los agropecuarios enfatizaron que el encarecimiento del combustible inviabilizará unidades productivas, desatará una espiral inflacionaria e incentivará la especulación en el mercado negro.
El pronunciamiento de la CAO enfatiza que la segmentación tarifaria aplicada por el Ejecutivo no resolverá el problema de fondo en la provisión de carburantes ni terminará con las filas en los surtidores.
“La aplicación de precios diferenciados es un incentivo al agio, a la especulación, al mercado negro y la corrupción, que son los principales problemas que han originado el desabastecimiento”, advirtió Frerking.
Además, la dirigencia agrícola alertó que la disparidad en los costos provocará una reducción directa en la oferta de insumos básicos, aclarando que “los productores agropecuarios no nos hacemos responsables del desabastecimiento de alimentos que pueda presentarse por esta causa”.
El sector argumentó que el campo boliviano exige únicamente el 16% del consumo nacional de diésel para garantizar la soberanía alimentaria del país, por lo que considera inaceptable que se los “sacrifique” financieramente. Como alternativa viable, la CAO planteó al Gobierno incrementar la compra de etanol de producción nacional, el cual se paga en moneda local, y revisar el esquema impositivo.
Por su parte, el dirigente del transporte pesado, Marcelo Cruz, respaldó el rechazo al decreto y señaló que si el Ejecutivo hubiera liberado de aranceles e impuestos la importación privada, el costo real del litro se ubicaría entre Bs 12,50 y Bs 13,00, acusando al Estado de mantener un afán recaudatorio con los combustibles.





