El presidente del Comité pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, lanzó una dura recriminación al gobierno del presidente Rodrigo Paz, instándolo a flexibilizar la burocracia estatal y autorizar la importación directa de carburantes a los sectores privados con la frase «déjense ayudar».
El líder cívico aseveró que el desabastecimiento de diésel y gasolina en la región ha dejado de ser un problema exclusivo del transporte para paralizar de forma crítica la producción agropecuaria, la asistencia escolar y la actividad laboral. Cochamanidis apuntó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para mantener un monopolio ineficiente que fomenta el mercado negro y advirtió que la falta de insumos energéticos derivará en un inminente desabastecimiento de alimentos a nivel nacional en los próximos meses.
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El pronunciamiento cívico exige la promulgación inmediata de un Decreto Supremo que elimine los candados administrativos y permita comercializar diésel y gasolina a precios internacionales o diferenciados en las estaciones de servicio, una vía legal frente a las tarifas extorsivas del mercado paralelo. «Hoy se está pagando en el mercado negro. Son algunos que se están beneficiando de esto y el Gobierno no actúa ni contra ello ni en la provisión de combustible. Por tanto, todo esto (…) es definitivamente responsabilidad de Rodrigo Paz y su gabinete», sentenció Cochamanidis, remarcando que el monopolio estatal solo genera distorsiones económicas.
En el ámbito agroindustrial, el dirigente detalló que el impacto operativo por la falta de carburantes, sumado a las secuelas de más de 50 días de bloqueos de carreteras registrados a mitad de año, ya arroja pérdidas irreparables. Entre las principales afectaciones cuantificadas, Cochamanidis citó la pérdida de más del 20% de la cosecha de sorgo en el este cruceño, severos retrasos en la siembra de soja de la campaña de invierno y una extensión forzada de la zafra cañera que amenaza con un desplome histórico en su rendimiento general.





