La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha denunciado graves irregularidades en los sistemas de precintado de las cisternas que operan desde la planta de almacenaje de Palmasola. El hallazgo sugiere una vulnerabilidad que facilitaría la manipulación y el desvío de carburantes durante su transporte.
Tras un operativo nacional de fiscalización que abarcó las plantas de La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz, las autoridades identificaron que solo en la terminal cruceña se están utilizando precintos que incumplen las especificaciones técnicas vigentes.
En ese sentido, la directora de la ANH, Margot Ayala, explicó que los dispositivos de seguridad observados en Palmasola presentan un diseño de «doble orificio», una característica que impide un cierre inviolable de las válvulas. Esta deficiencia técnica permite que los depósitos sean abiertos y cerrados en el trayecto sin dejar evidencia física de manipulación.
“Esta situación es alarmante, porque permite que [los precintos] sean manipulados con facilidad, posibilitando el desvío de combustible. YPFB debe responder por esta irregularidad”, sentenció Ayala durante el informe de los operativos.
Mientras que el resto del eje troncal del país mostró un cumplimiento riguroso de los protocolos de seguridad, la situación en Santa Cruz ha sido calificada como un «debilitamiento deliberado» de los mecanismos de fiscalización. La normativa boliviana exige precintos con trazabilidad específica para garantizar que el combustible llegue íntegro a su destino final, especialmente en un contexto de alta sensibilidad por el abastecimiento.
La ANH ha anunciado el inicio de acciones legales y administrativas para esclarecer por qué la estatal YPFB permitió la salida de cisternas con estas fallas de seguridad. El ente regulador busca resguardar los recursos del Estado y garantizar que el combustible subvencionado no sea desviado al mercado negro o a actividades ilícitas.





