El presidente Rodrigo Paz planteó de forma abierta un dilema estructural a la ciudadanía. Durante el acto oficial de inicio de perforación del Pozo Junín-9D, el Jefe de Estado instó a la población a decidir entre destinar los limitados recursos públicos a la exploración y producción de hidrocarburos que aseguren ingresos e infraestructura futura para el país, o continuar quemando las arcas estatales en la importación de diésel y gasolina con precios artificialmente más baratos que la cotización internacional.
El primer mandatario argumentó que la persistencia de la subvención ahoga las finanzas públicas y obliga a transferir partidas destinadas originalmente a salud, educación, electrificación rural y carreteras para financiar el costo del combustible importado.
«Resulta que la platita que es para el hospital, el colegio, los ítems de salud, se tiene que ir en el diésel y la gasolina. Tenemos que tomar una decisión: o invertimos en nuestro futuro o nos gastamos esa platita en combustible hoy día», aseveró Paz.
Mientras mencionaba que recientemente el Estado tuvo que duplicar a 2.000 millones de bolivianos el presupuesto asignado para cubrir la compra de combustible en el exterior.
Por último, Paz fustigó la falta de visión exploratoria de las administraciones de los últimos 20 años, acusándolas de malgastar los más de 60.000 millones de dólares generados por los megacampos sin reinvertir en la reposición de reservas. En ese sentido, defendió la perforación del pozo Junín-9D como una apuesta necesaria cuyos frutos serán a mediano y largo plazo.
«¿Gastamos la plata para la salud o para que unos cuantos se hagan millonarios contrabandeando? Esa es la pregunta que hay que hacer», cuestionó.





