El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia irrevocable a la Presidencia de la República. La dimisión de la máxima autoridad paraguaya se produjo a través de un mensaje grabado en la red social X mientras la Cámara de Diputados en Asunción llevaba adelante una acalorada sesión extraordinaria de juicio político para destituirlo.
La dimisión de Peña se dio tras la asfixia por la falta de respaldo de su propio partido y el escándalo de corrupción derivado de la intervención estatal a Ueno Bank, entidad financiera digital, a la que está vinculado directamente, y su repentino cierre, que dejó a más de 2, 9 millones de clientes sin acceso a sus cuentas. La entidad administraba cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos (incluidos depósitos millonarios del Instituto de Previsión Social).
En su alocución oficial, Peña alegó que su salida busca «preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas», pidiendo disculpas públicas a la ciudadanía e instando a que el Banco Central del Paraguay (BCP) y el Fondo de Garantía de Depósitos aseguren la devolución íntegra de los recursos congelados a los usuarios afectados.
El colapso de la firma estalló al detectarse que su índice de solvencia se desplomó por debajo del 50% del mínimo legal exigido tras auditorías y ajustes contables. Cabe destacar que la gravedad del conflicto ya había forzado a Peña a suspender en el último momento su viaje a la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid, que concluyó este mismo jueves, bajo el argumento de atender «asuntos internos prioritarios».
Con la dimisión formalmente presentada ante el Congreso, la Constitución de dicho país determina la activación de la línea de sucesión inmediata a favor del vicepresidente Pedro Alliana , quien asumirá el cargo para completar el período gubernamental hasta 2028.




