Este lunes, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, anunció el inicio de una investigación rigurosa para identificar a la red de protección que facilitó la estancia del narcotraficante en Bolivia.
Además, instruyó realizar una auditoría «tajante» a los operativos de allanamiento, tras surgir versiones sobre presuntas irregularidades y el robo de objetos de lujo por parte de efectivos policiales durante la toma de posesión de los bienes del uruguayo.
Oviedo fue enfático al señalar que la prioridad inicial fue neutralizar a la seguridad de Marset y asegurar su expulsión a Estados Unidos, pero que ahora es momento de rendir cuentas.
. «He instruido una investigación al comandante de la Policía, al de Inteligencia y al de la FELCC. Si hay responsables, van a ser llevados a la cárcel», advirtió el Ministro.
La sospecha recae sobre el manejo de inmuebles y vehículos de alta gama en la zona de Las Palmas y el Urubó, donde agentes habrían aprovechado la confusión para sustraer pertenencias personales del capo.
«No voy a permitir que alguien se quede con un reloj o un puñado de dólares y se desnaturalice el objetivo del operativo», sentenció la autoridad, buscando proteger la imagen del que calificó como el golpe más importante al narcotráfico en la historia reciente de Bolivia. La investigación no solo busca castigar el pillaje, sino también esclarecer cómo Marset logró vivir con tal nivel de ostentación sin ser detectado por los sistemas de vigilancia locales hasta la intervención de la DEA.
Las declaraciones del ministro Oviedo parecen ser una respuesta directa a las acusaciones del vicepresidente Edmand Lara, quien desde el viernes sostiene que la Policía Boliviana brindaba protección activa a Marset.
Al abrir esta investigación interna, el Gobierno intenta adelantarse a las posibles revelaciones que el uruguayo está brindando en sus declaraciones ante la justicia estadounidense, evitando que la información «en la caja» de seguridad internacional tome por sorpresa a la administración de Rodrigo Paz.





