Cerca de las 13.00 de este lunes, la delegación de la Selección Nacional arribó a la ciudad de Monterrey, México, donde se concentrará para enfrentar a Surinam el próximo 26 de marzo.
Este encuentro es el primer peldaño de un formato de eliminación directa: de ganar, la Verde deberá medirse cinco días después contra Irak para definir finalmente el cupo al repechaje del Mundial. Con un ambiente de optimismo, el capitán Luis Haquín lideró el desembarco de un grupo que busca hacer historia en el cierre de este ciclo clasificatorio.
A su llegada al hotel de concentración, Haquín fue claro sobre la mentalidad del equipo: “La virtud de este grupo es que sueña y está convencido de lo que quiere”, señaló el defensor central, subrayando que la preparación psicológica será tan importante como la física en Monterrey.
El técnico Óscar Villegas espera contar con el plantel completo en las próximas 48 horas, una vez que los «legionarios» se unan a la concentración. Entre los más esperados están Ramiro Vaca y Roberto Carlos Fernández, piezas fundamentales en el esquema ofensivo del estratega boliviano.
El cronograma de la Verde incluye entrenamientos a doble turno en complejos deportivos locales para adaptarse al clima y las condiciones de la sede. El partido ante Surinam no admite errores; es una final adelantada que determinará si Bolivia mantiene viva la llama de la clasificación antes del posible choque definitivo contra el combinado iraquí.
Se espera que mañana el cuerpo técnico brinde el primer parte médico tras el largo viaje y confirme el horario de los entrenamientos a puertas abiertas para la prensa internacional que ya empieza a cubrir la previa de este repechaje intercontinental.





