El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, admitió públicamente la autenticidad del audio filtrado en redes sociales en el que se le escucha referirse a pugnas de poder y corrupción en el alto mando. No obstante, denunció que la conversación fue registrada sin su consentimiento en un ámbito académico reservado.
La máxima autoridad policial confirmó que la voz y las declaraciones vertidas en el material corresponden a un encuentro sostenido con instructores y jefes de la Universidad Policial (Unipol). Sin embargo, en entrevista con radio Panamericana, aclaró que la versión abordada en dicha charla, sobre una supuesta recaudación de dos millones de dólares por parte de un grupo de oficiales para gestionar su remoción, constituye una información preliminar que aún no cuenta con respaldo probatorio ni ha sido confirmada formalmente.
Durante su intervención, Sokol precisó que el diálogo se dio en el marco de una reunión de análisis interno con tenientes coroneles y mayores de la academia policial.
En la grabación, el jefe institucional hace mención a una supuesta «vaquita» promovida por una facción de entre seis y ocho oficiales de rango mayor, quienes habrían entregado una alta suma de dinero a un coronel con el fin de viabilizar contactos políticos que propiciaran el relevo en la Comandancia General. “El audio es real (…). Todo lo que hablo es totalmente cierto, pero hay cosas que no las podemos probar y eso lo sabemos absolutamente todos”, aseveró la autoridad.
El Comandante ratificó que la veracidad de los datos escuchados en el material audiovisual está sujeta a los tiempos de las indagaciones de inteligencia, las cuales podrían demorar semanas, meses o no llegar a corroborarse nunca por la naturaleza clandestina del hecho. De forma paralela a la investigación sobre el presunto intento de cohecho e intriga interna, la Inspectoría General y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) abrieron un proceso de oficio para identificar a quienes vulneraron la reserva institucional al grabar y difundir la conversación sin autorización.





