El ala radical del evismo en el departamento de Cochabamba ratificó este viernes su decisión de mantener inalterable el cerco caminero contra el Gobierno nacional. El dirigente campesino y militante del entorno íntimo de Evo Morales, Nelson Virreira, lanzó una dura amenaza a la administración de Rodrigo.
“Vamos a estar un año, si Rodrigo Paz quiere. No va a haber cansancio”.
Con estas declaraciones, el núcleo duro del Trópico cochabambino bloquea cualquier posibilidad de pacificación concertada, apostando por la asfixia económica del eje central como único mecanismo para forzar el acortamiento del mandato presidencial.
El anuncio de la radicalización de las medidas presión se hace justo cuando los informes de transitabilidad reportan que los bloqueos han comenzado a bajar en el departamento de La Paz.
Al ser interpelado sobre los recientes acercamientos y la apertura al diálogo expresada públicamente por algunos mandos medios de la Central Obrera Boliviana (COB), Virreira minimizó las fracturas internas y aseguó que la matriz sindical no se desmarcará de la agenda de movilizaciones. Además, este dirigente que semanas atrás se trasladó físicamente hasta la ciudad de El Alto para comandar las marchas contra el Ejecutivo y proclamar que Evo Morales debe retornar «con paso de parada» a la Casa Grande del Pueblo, acusó ahora al gabinete ministerial de urdir una estrategia de guerra psicológica orientada a resquebrajar y “dividir” la unidad de las organizaciones sociales matrices.





